François Jacob la búsqueda hacia la investigación

El pasado 22 de Abril de 2013 falleció el excepcional investigador Fraçois Jacob. Premio Nobel de medicina en 1965 junto con Jaques Monod y Dr. André Lwoff, por sus descubrimientos concernientes al control genético de la síntesis enzimas y virus. Un científico excepcional.

Francois Jacob Instituto Pasteur

Francois Jacob Instituto Pasteur

Lo que quiero destacar de la vida de este gran hombre es la búsqueda vital que le llevó a encontrar su pasión por la investigación y a concentrar su energías en agrandar conocimiento de la biología.

Tras acabar la guerra (herido y condecorado, resistente desde el principio) terminó sus estudios de medicina e hizo su tesis sobre la efectividad de los antibióticos en la infecciones locales. Sus heridas de guerra le impedían ejercer la profesión de cirujano, por lo que comenzó un periplo vital en busca de su pasión, sin encontrar nada que le satisficiera, un puesto en el Cabanel Center para la fabricación del antibiótico tirotrocina, tampoco resulto ser lo que el esperaba.

Intentó otras muchas cosas hasta que conoció a su mujer y en una cena con un conocido se encontró con un hombre que trabajaba investigando con el genetista ruso afincado en Francia, Boris Ephrussi, en ese momento pensó “si él puede yo también puedo hacerlo”. Buscó, y pese a no tener conocimiento de biología se preparó y logró una plaza en el Instituto Pasteur, pero le faltaba un grupo al que unirse.

Insistió varias veces para investigar con el microbiólogo Lwoff pero éste se negó, insistió e insistió hasta que un día Lwoff eufórico por unos buenos resultados de laboratorio dijo que sí. Desde entonces se inició entre ellos una fantástica relación pupilo mentor. El humanismo es algo a destacar de estos dos personajes.

En el libro “la estatua interior: una autobiografía” “the Statue Within: An Autobiography” 1987 François Jacob, habla sobre los avatares del descubrimiento, de su búsqueda vital hasta llegar a hacer lo que hizo. Un párrafo a destacar es éste que habla de lo que solemos conocer del saber científico, y lo mucho que deconocemos al sintetizar los hechos en historias bien tramadas.

“Los tres o cuatro años que pasó estudiando la conjugación bacteriana, la inducción erótica, el coitus interruptus bacteraino, fue un período de júbilo. Un momento de excitación y euforia. Pero mi recuerdo de este periodo está congelado. Se ha cristalizado en artículos y reseñas, resúmenes y conferencias. Ha perdido su color, secado en una historia muchas veces contada, muchas veces formulada. Una historia que ha llegado a ser tan lógica, tan razonable como para haber perdido todo el jugo, que ya no transmite el sonido y la furia de la investigación diaria. Lo que le dio vida ha sido tragado por el tiempo. Atrás han quedado los ensayos fallidos, los experimentos fallidos, los pasos en falso, los intentos equivocados. ¿Olvidados están los argumentos falaces, las vacilaciones, las alegrías infundadas, los arrebatos de ira contra uno mismo o contra los demás. Borradas están las horas dedicadas a contar las colonias, las angustias, las incertidumbres, la espera interminable. Todo se ha vuelto suave y pulido. Una historia bien pulida, muy clara, con principio, medio y fin. Con experimentos bien lubricados, bien articulados y bien confeccionados, uno tras otro, llevados a cabo sin fallos, sin dudas, en la argumentación sin fisuras, hacia una verdad bien establecida. La verdad que se encuentra en los libros de texto sobre genética.”

Jacob descubrió en la investigación científica un mundo leno de curiosidad, imaginación, sorpresas, una vida según sus palabras llena tanto de pasión como de lógica. “Una actividad de la que uno puede vivir, viajar, comer y formar una familia mientras pasa la major parte del tiempo propio haciendo lo que a uno le gusta, que parecía un milagro que sigo encontrando dificil de creer”.

Y que conste que esta es un homenaje sintetizado a un gran científico y humanista.

Obituario de Edmundo.es más bien esquemático destacando su papel en la resistencia

El del pais es algo más extenso


François Jacob, Nobel de Medicina de 1965 y miembro de la Resistencia

Y otra menos formal y más apasionada de Salvador López Arnal en rebelion.org
En la muerte del científico y resistente François Jacob

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