Escape a una muerte anunciada

El Erlotinib, un fármaco aprobado en 2004 para el tratamiento de cáncer de pulmón, ha resultado ser la vía de salvación para muchos pacientes. Si la población de células tumorales que te ha tocado tiene una mutación genética determinada, la capacidad del antitumoral para eliminar el tumor es mucho mayor, pero dentro de estos hay un subgrupo que se escapa.

Esto no es homeopatía, en muchos casos logra revertir el tumor en una parte muy importante, mientras que en otros, con similares características la disminución es menor, pero, por algo que está en nuestras manos comprender.

¿A qué se debe esta diferencia para un mismo tipo de mutación? ¿Qué ayuda a estas células a sobrevivir en presencia del anticancerígeno?

El medicamento bloquea el crecimiento alterado del tumor e induce a su destrucción.

Los receptores de membrana que posemos en las células y que recogen señales de crecimiento celular, cuando sufren mutaciones, causadas por el tabaco u otros agentes, pueden dar lugar a cáncer. En algunos cánceres de pulmón se encuentra mutada la parte del receptor de crecimiento epidermal (EGFR) que manda las señales de crecimiento inadecuadas. En concreto, la parte intracelular con actividad quinasa que activa o desactiva otras proteínas para ejercer su acción. Cuando se da esta mutación en las células pulmonares, se utilizan como fármacos antitumorales, los inhibidores de estas quinasas. Suponen, por tanto, una balsa en el mar para muchas personas, pero como hemos dicho no siempre surten el efecto esperado.

Para encontrar la vía de escape, los autores de un estudio publicado en Nature, bloquearan selectivamente genes conocidos relacionados con el crecimiento celular, en células que contenían la mutación en el receptor y además eran resistentes al Erlotinib. El resultado es que había unos 36 genes implicados en la supervivencia de las células mutadas al fármaco que teóricamente las debía aniquilar. Podía haber pues mecanismo internos que permitían a las células eludir el ataque. Buscaron un patrón común para ellas y lo encontraron todas estaban relacionadas de alguna manera un una ruta de señalización relacionada con la supervivencia celular. Una vía mediada por un gen conocido como NFκB.

Este es un factor de transcripción, puede activar genes implicados en la supervivencia celular. Normalmente este factor está unido a su inhibidor en la célula llamado IkB, ciertas señales pueden marcarlo para su destrucción y dejar libre NFκB para que pase al núcleo y ejerza su función.

Lo que han encontrado es que los pacientes con altos niveles de IκB (el inhibidor de la ruta) tienen, en general, un mucho mejor pronóstico frente a la progresión del cáncer, años vista, que los pacientes que muestran a bajos niveles, cuando son tratados con el fármaco. El Ertolinib por si solo funciona en muchos casos, pero funcionaría efectivamente en muchos más si consiguiéramos inhibir con otra sustancia la ruta de supervivencia NFkB.

La lucha contra el cáncer es así de empírica, tenemos suerte de que de una enfermedad tan compleja emerjan patrones que nos permitan abordarla.

REFERENCIAS


FAS and NF-κB signalling modulate dependence of lung cancers on mutant EGFR. Trever G. Bivona, Haley Hieronymus, Joel Parker, Kenneth Chang, Taron, Rafael Rosell, Philicia Moonsamy, Kimberly Dahlman, Vincent A. Miller, Carlota Costa, Gregory Hannon & Charles L. Sawyers. Nature Volume: 471, Pages: 523–526

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