La bioquímica del miedo

La amígdala está relacionada con el miedo innato y aprendido en roedores y humanos. Si a un ratón se le extirpa la amígdala carecerá del miedo innato por los gatos. Puede integrar pues distintos estímulos que hay que evitar o enfrentar. Según un estudio publicado en Cell parece hacerlo directamente, mediante la detección de cambios en su pH extracelular, a través de un conducto iónico denominado ASIC1a (Acid-Sensing Ion Channel 1a). La amígdala actúa como un quimiosensor de CO2 y desencadena respuestas paralizantes y de miedo.

En el estudio Ziemann y sus colaboradores sugieren que los cambios en el pH extracelular en la amígdala disparan corrientes catiónicas mediadas por los conductos llamados ASIC1a. En los ratones normales estudiados la inhalación de CO2 disminuye el pH en la amígdala y produce un comportamiento paralizante en estos animales. Para ver si ésta proteína interviene en dichos procesos se examina la acción de inhalar CO2 en ratones que no expresan tal conducto (deficientes) y en ratones donde se inactiva por la acción de un inhibidor de su actividad. El resultado es sorprendente, tanto en unos como en otros se reduce el miedo asociado a la inhalación de CO2, además se pierde el miedo innato al olor del predador y otro tipo de miedos paulovianos adquiridos mediante la experiencia.

La amígdala (en purpura) procesa y dirige señales de entrada y de salida que son claves para el comportamiento que llamamos miedo. Nuevos datos identifican a la amígdala como un quimio sensor importante que detecta hipercarbia y acidosis e inicia respuestas comportamentales.

Lo siguiente que averiguan es la estructura cerebral implicada en este mecanismo, para ello reinsertan el gen ASIC1a y su expresión mediante vectores virales en una área concreta de la amígdala, denominada complejo basolateral de la amígdala (BLA), en los ratones con el gen deleccionado o eliminado. Lo que encuentran es que se repone el miedo causado por inhalación de CO2.

Queda por determinar si los olores de los predadores o los eventos que producen rechazo o aversión a ciertos alimentos, por poner un ejemplo, producen cambios en el pH sináptico suficientes para activar el conducto ASIC1a en la amígdala.
¿En qué parte de la amígdala modula ASIC1a el miedo? En el estudio demuestran que acidificando el BLA de la amígdala de los ratones normales o sobre expresando el conducto estudiado en los deficientes solo en el BLA restauran el comportamiento paralizante en respuesta al CO2 inhalado.

Sorprende observar que la reposición mediante virus de los conductos en el BLA en los ratones ASIC1a deficientes restaura también el miedo condicionado pero no el miedo innato al olor del predador.

Amigdala y memoria emocional (amigdalectomia)
Cargado por raulespert. – Vídeos sociales y ecológicos.

El núcleo central de la amígdala (CEA central nucleus of the amygdala) es esencial para la paralización en presencia del olor del predador y es posible que los conductos iónicos ASIC1c que se encuentran es esta zona contribuyan al miedo evocado por el olor. La actividad neuronal en CEA se acopla a la respiración y su estimulación regula el ritmo de esta.

El grueso del estudio concerniente al papel de la amígdala se ha centrado en amenazas que provienen del exterior del cuerpo, (de objetos externos tales como predadores, calambrazos, sonidos altos, etc). la sensibilidad de la amígdala a la inhibición por CO2, sugiere que pueda procesar amenazas internas. Así la acidosis respiratoria y la hipercarbia que se da como resultado de la inhalación de CO2 está asociada con la asfixia y en última instancia con la muerte.

Este descubrimiento de que los quimiosensores en la amígdala están involucrados en generar respuestas de miedo desde una gran variedad de estímulos de aversión sugiere que un sistema que evolucionó para responder o generar comportamientos defensivos ante la asfixia sirvieron de base para integrar y responder a amenazas innatas y aprendidas del medio ambiente externo. Aquí esta el eterno reutilizar y agrandar gradual de la evolución. El estudio proporciona una base para entender las bases de la ansiedad como claustrofobia y los desordenes relacionados con el pánico. Además apoya la hipótesis del Sistema somatosensorial como sustrato fundamental de los sentimientos y sensaciones.

Referencias:

The amygdala is a chemosensor that detects carbon dioxide and acidosis to elicit fear behavior. Ziemann AE, Allen JE, Dahdaleh NS, Drebot II, Coryell MW, Wunsch AM, Lynch CM, Faraci FM, Howard MA 3rd, Welsh MJ, Wemmie JA. Cell. 2009 Nov 25;139(5):1012-21.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s